Guía Turística de Buenos Aires

Costumbres y tradiciones de Buenos Aires

Asado

Puede tratarse de una humilde parrilla donde se asan los cortes de carne más baratos, o de un festín de carne para cientos de comensales. Lo cierto es que la costumbre de la carne asada a las brasas, lista para compartir con los amigos o la familia, es universal y atemporal. No resulta difícil imaginar, en épocas prehistóricas, a los cazadores cocinando a las brasas la carne de sus presas.

Pero en algunos países esa costumbre se hizo rito y tradición. Internacionalmente, son bien conocidos el típico luau hawaiano o la clásica barbeque al estilo norteamericano, por ejemplo. En la Argentina, el rito se llama asado, en sus muchas variantes: al carbón o al fuego de leña, con o sin cuero, a la parrilla o en cruz, etc. Argentina se jacta de tener algunas de las mejores carnes del mundo. Su abundancia siempre ha sido tal, que se cuenta que en épocas coloniales los gauchos solían carnear una vaca sólo para almorzar en el camino, dejando el resto de la carne abandonada donde habían comido. Y de su calidad pueden dar fe los visitantes de diversos países del mundo, que no dejan de elogiar sus bondades.
Quienes vienen de Europa y EE.UU. suelen notar que la carne vacuna argentina tiene un sabor singularmente exquisito; y ya sea muy asada o jugosa, no suele presentar tanta grasa como sería de esperar. Esto se debe a una singular característica en la crianza del ganado: gracias a la extensión de las praderas de la Pampa, el ganando no se cría encerrado en corrales, sino que se alimenta pastando en dichas praderas. Esto hace que el ganado no esté quieto en un lugar fijo; por el contrario, está obligado a recorrer la pradera para alimentarse. De esa forma, gracias a este suave pero constante ejercicio, la carne vacuna argentina tiene menos grasa de la que suele tener el ganado de otros países, alimentado en base a granos suministrados en los comederos de los corrales.

Del campo, la costumbre del asado se trasladó a la ciudad. Los habitantes de Buenos Aires también han hecho de este rito, una tradición que festeja la amistad con un encuentro alrededor de la parrilla. Y también existen, por supuesto, diversos restaurantes especializados en el que verdaderos maestros asadores ponen toda su pericia y experiencia para regocijo de los comensales. O, si el visitante lo prefiere, también hay empresas que organizan salidas a estancias ubicadas en las afueras de la ciudad; es posible pasar uno o varios días al sol, montando a caballo, y disfrutar de las delicias de un asado campestre en una estancia de la Pampa Argentina.

Pero ya sea en la ciudad o en el campo, acompañado por un robusto vino tinto o una helada cerveza, con salsas que realzan su sabor (dos infaltables son la salsa criolla y el chimichurri), y servido con papas fritas, papas y batatas a la brasa, o con ensaladas varias, el asado es una tradición gastronómica que el visitante no debe dejar de conocer.

Mate

Una costumbre muy arraigada en amplias zonas de Argentina, y casi desconocida en el exterior, es la de tomar mate. Se trata de una infusión preparada con las hojas secadas, picadas y molidas de la yerba mate ("ilex paraguariensis"). Se utiliza una calabaza o recipiente similar, y se absorbe la infusión por una bombilla, generalmente metálica.
En la época de la Conquista, los españoles adoptaron esta costumbre de los aborígenes. Fue tan extendida que los sacerdotes jesuitas llegaron a prohibirla, considerándola "bebida demoníaca". Así, por ejemplo, se refería a ella en 1640 el cronista jesuita Francisco Díaz Taño:

"No hay casa de españoles ni vivienda de los aborígenes en que no sea bebida ni pan cotidiano. A cundido tanto de esa asquerosa zuma que ya ha llegado a las costas y otros muchos lugares de la América y Europa el uso y abuso della y es mi sentir que por el instrumento de algún hechicero la inventó el demonio".

Lo cierto es que sus propiedades químicas son similares a las del té, aunque más nutritivas.
Poseen cantidades significativas de potasio, sodio, magnesio y manganeso, tanto en las hojas como en la infusión. También vitaminas B-1, B-2, C, A, riboflavina, carotena, colina, acido pantoténico, inositol y 15 tipos de aminoácidos. La existencia de once polifenoles (poderosos antioxidantes) hace que la yerba mate sea altamente saludable. La mateína, sustancia química propia de la yerba mate de la familia de las xanteínas es, como la cafeína, un estimulante del sistema nervioso y promotor de la actividad mental. Sin embargo, difiere de ella en que no interfiere con los patrones del sueño. Además, es un diurético suave.
La yerba mate posee un característico sabor amargo. Suele tomársela también como mate cocido (cuya preparación es similar a la del té), solo o con leche. Sin embargo la forma de consumo más popular es, como hemos dicho, como mate, utilizando una bombilla y un recipiente en que el que se vuelca agua casi a punto de hervir. Dulce o amargo, tomado a solas o con amigos, el mate es una tradición que ha acompañado a los argentinos desde los orígenes de su historia.

Vino

Argentina posee una vitivinicultura que la ha hecho famosa en Latinoamérica. En la región, sólo los vinos chilenos compiten con los argentinos; y si quisiéramos contar a las tres Américas, solamente tendríamos que incorporar a la lista a los vinos californianos. La fama de los vinos argentinos se debe a varias causas: la tradición heredada de los españoles, las mejoras aportadas por inmigrantes provenientes de Italia y otros países también famosos por su vitivinicultura, un medio ambiente propicio, en el que un clima óptimo y la tierra adecuada permiten una excelente maduración de las uvas.
A esto se le debe sumar el constante afán de perfeccionamiento mostrado por los vitivinicultores y bodegueros, integrantes de una industria típicamente familiar, en la que los secretos son transmitidos de padres a hijos. En los últimos años, entre los más jóvenes representantes de esta tradicional industria surgió la tendencia de viajar a Francia y a otros países europeos a buscar nuevas variedades y aprender las técnicas más modernas. Como resultado, los vinos argentinos están viviendo en estos momentos una época de esplendor.
En concordancia con esto, en Buenos Aires estamos presenciando un auge en materia de ofertas de vinos premium y de alta calidad. Asociaciones de consumidores, enólogos y catadores no dejan de brindar sus mejores recomendaciones.
En materia de blancos, Argentina produce variedades como, por ejemplo, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier, Chenin Blanc, Semillón, Traminer y, claro, el Torrontés que es una de las cepas más características de los vinos argentinos, ya que casi no se produce en otro país. Con respecto a los tintos, no podemos dejar de mencionar al Cabernet Sauvignon, al Bonarda, el Tempranillo, el Merlot, el Pinot Noir, el Syrah y, por supuesto, el Malbec, uva de origen francés que se adaptó tan bien al suelo argentino, que hoy se dice que su calidad es muy superior a la del original europeo. En la actualidad, el Malbec es quizás el más emblemático de los vinos tintos argentinos.
Pero ya sean varietales o de corte, secos, dulces o espumantes, tintos, blancos o rosados, los vinos finos argentinos serán un grato descubrimiento que cautivará el paladar del visitante.

Truco

Si tuviésemos que hablar de los juegos de cartas en los que pueden hacerse bluffs, sin dudas el poker estaría entre ellos.
Y también el truco. Y, al igual que el poker, también puede jugarse por dinero, aunque entre amigos suelen limitarse las apuestas a unos pocos centavos, e incluso se juega con porotos tan sólo para llevar la cuenta de quién va ganando.

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